La inteligencia artificial china avanza en tareas de vigilancia, defensa y control social, mientras crecen las dudas sobre su regulación y posibles riesgos para otros países.
El régimen de Xi Jinping profundiza la integración de DeepSeek en estructuras militares y policiales, impulsando un modelo de seguridad basado en inteligencia artificial. Especialistas advierten sobre riesgos de filtración de datos, falta de supervisión humana y el impacto potencial en América Latina.
En semanas recientes, DeepSeek volvió al centro del debate internacional, no por avances tecnológicos, sino por su creciente vinculación con el aparato militar chino. El presidente del Comité Selecto sobre China de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, John Moolenaar, denunció que Nvidia brindó apoyo técnico clave para el desarrollo de modelos de inteligencia artificial posteriormente utilizados por el Ejército Popular de Liberación.
La advertencia fue presentada en una carta dirigida al secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, donde se detalla que ingenieros de la empresa estadounidense colaboraron en el codiseño de algoritmos, plataformas y hardware que optimizaron el rendimiento de los sistemas desarrollados por la firma china.
Entre los datos más relevantes, se destaca que el modelo DeepSeek-V3 requirió menos de 2.800 millones de horas de procesamiento con GPU H800 para su entrenamiento completo, un consumo notablemente inferior al de modelos equivalentes desarrollados en Occidente.
Integración militar y autosuficiencia tecnológica
La preocupación internacional no se centra solo en la eficiencia del sistema, sino en el uso estratégico que Beijing está dando a esta tecnología. Un análisis de la Jamestown Foundation señala que DeepSeek se ha convertido en un pilar de la modernización militar china, al combinar reducción de costos, menor dependencia externa y fortalecimiento de la soberanía tecnológica.
Desde finales de 2025, la adopción de DeepSeek en sectores públicos y privados evidenció su alineación con los intereses del Partido Comunista Chino. Pruebas piloto en seguridad pública y defensa reflejan una transición acelerada hacia un modelo de seguridad nacional basado en análisis automatizados y decisiones en tiempo real.
El desarrollo de esta tecnología recae principalmente en empresas privadas bajo control estatal, como Shanxi 100 Trust Information Technology, una de las pocas firmas privadas autorizadas para competir en licitaciones militares y participar en proyectos clasificados del Ejército chino.
DeepSeek y la “guerra inteligentizada”
Analistas de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa describen a DeepSeek como una arquitectura adaptable, capaz de escalar su razonamiento según el entorno operativo. Informes técnicos destacan que su diseño reduce hasta 40 % el consumo energético frente a modelos comparables, sin sacrificar precisión en la inferencia.
Estas características lo hacen especialmente útil en escenarios de guerra electrónica, drones, plataformas autónomas y sistemas de control de fuego, donde la capacidad de procesar información en tiempo real resulta crítica. Su menor tamaño y uso de técnicas como la “poda de atención” permiten operar incluso en entornos con interferencias o conectividad limitada.
No obstante, especialistas chinos también han identificado limitaciones, como inestabilidad en decisiones tácticas, fluctuaciones de latencia y menor profundidad de razonamiento en versiones más compactas.
